Sobre mí

Astróloga psico-evolutiva, educadora somática del movimiento Body-Mind Centering® (SME) y creadora al servicio del despliegue orgánico.

Mi nombre es Arminda Abdola Hernández, nombre aborigen en el que mi padre imprimió su amor por las raíces y la memoria indígena de los pueblos canarios primitivos.
Viajan también en mi nombre mis antepasados y antepasadas de línea paterna que migraron forzosamente de Palestina y Líbano con el conflicto por la tierra agrietándoles los labios bajo el Sol, cada día más lejos de su origen; los dones que desplegaron por el camino y, también, las huellas de mi linaje materno, que en el seno de una isla en mitad del Atlántico desenvolvieron su historia y sus tesoros.

Esta joya sincrética que suena cada vez que alguien pronuncia mi nombre ha nutrido desde niña mi amor por la diversidad de lo que somos y por ofrecer espacios integradores a través de los que, abrazando esta multiplicidad, cada quien pueda abrirse a su singularidad creativa… y a su belleza esencial.

De hecho, mi mayor gozo siempre ha venido de sentirme cerca de tal esencialidad.
La piedra, el riachuelo, el silencio en la montaña, el salitre, un bebé aprendiendo a habitarse cuerpo, el espacio vacío que sigue al contacto con la muerte…
Hay un espíritu salvaje común a todo esto que me siento convocada a evocar de todas las maneras que se me ocurren, que deseo que nos arrebate a cada instante y nos transforme.

Ojalá sea mi labor un puente para recordar que lo esencial no se alcanza, sino que a lo esencial se cede porque está siempre disponible, profunda y generosamente disponible para quien tenga ojos para ver y oídos para escuchar.
Ojalá sea mi labor un entrenamiento para recordar cómo sensibilizarnos a lo que ya es.

Mi formación

Este amor innato por crear puentes y aunar recursos permea toda mi profesionalización.

La disciplina que hilvana todo mi proceso formativo ha sido la escritura, que se despliega a través de mí desde que tengo uso de razón. A través de las palabras, del silencio y de la voz, he ido enhebrando mi incansable curiosidad allá donde me ha guiado y continúa guiándome.

De niña lo mío era el canto, la poética del cuerpo de lo vivo y el campo. Quería ser astronauta, pero me dijeron que tenía que hablar ruso y rápidamente di el sueño por zanjado. Después de cursar un bachillerato técnico, tan apasionada de la astrofísica como desencantada de un sistema educativo que desde mi primer recuerdo viví como una tortura, me sumergí en la filología y en las literaturas comparadas. Lo dejé para envolverme en los estudios del cuerpo, el movimiento y la danza durante años.
De país en país, de centro de investigación en centro de investigación, acabé por toparme con el pionero enfoque somático Body-Mind Centering®, en el que me certifiqué.
A la par, fui desarrollando mi competencia como astróloga de corte psico-evolutivo, de mano de varias líneas y escuelas, incapaz de casarme con ninguna línea concreta.

Mi vínculo con la astrología es uno de los más particulares y valiosos que custodio, pues me sumergí en ella en portugués y desde el primer momento tuve la sensación de que no aprendía, sino de que sencillamente estaba recordando.
A día de hoy continúo atesorando esta misma sensación: yo no voy a la astrología, la astrología vive a través de mí sin esfuerzo. Su lenguaje se me despliega orgánicamente desde adentro como una flor inagotable que alumbra con su belleza el sentido de mis días y de quienes abren su oído a lo que puedo compartirles.

Así que fue natural, en este amor de cuna por lo mestizo, que en mi camino la anatomía experiencial, la reeducación de patrones a través del movimiento, la creación y el lenguaje astrológico fuesen entretejiéndose hasta dar lugar a una síntesis, que en realidad es el proceso que nutre todos mis proyectos: una síntesis metabólica, profundamente virginiana y mutable como mi Sol.

Este es uno de los pilares diferenciadores de mi servicio: a día de hoy soy pionera en la investigación entre la práctica astrológica con base astronómica, el enfoque somático y la educación somática Body-Mind Centering® o, dicho de manera sencilla, entre la astrología, la astronomía, el abordaje corporal y la anatomía experiencial.

A esta síntesis no paran de crecerle ramas. Mi amor por el desarrollo temprano infantil, por la alquimia vegetal y por el arte también matizan mi práctica.
Tengo especial interés por el rigor y por fundamentar mis propuestas, motivo por el que investigo los fundamentos de la astrología tradicional, la astronomía que subyace a la práctica astrológica y, del lado más corporal, profundizo en enfoques somáticos aplicables al espacio de consulta con especial atención al trauma.

Mi enfoque y visión

Esto que parece tan esotérico o poético es puramente práctico:

la relajación y la sensación de seguridad interior es fundamental para poder registrar cómo la vida sucede a través de nosotrxs en un continuum.

Apelo aquí a toda la investigación relativa a la regulación del Sistema Nervioso y, en terminología astrológica, al vínculo Luna – Venus, un vínculo que pone de relieve el hecho de que no podemos abrirnos a la conexión y al gozo (Venus) si no maduramos nuestros mecanismos de defensa y aprendemos a permanecer en contacto sensible con nuestras necesidades primarias (Luna).

Mi visión es que la combinación de los enfoques somáticos, la astrología y las prácticas creativas constituyen una herramienta increíblemente bella y efectiva para acompañar el pasaje iniciático de lo automático a lo creativo o, dicho de otra forma, de una vida de repeticiones a una vida al servicio de lo Sagrado.

Guías y mayores

A continuación, honro a las personas más significativas que han sido guía y testigo de mi compromiso por las rutas del tiempo, personas que han inspirado y avivado la llama de mi propio soporte:

taita Rosendo Urrat-iki, Walburga Glatz, Paloma Todd, Sofia Neuparth, Peter Michael Dietz, Patricia Cabrero, Claudia Lisboa, Patricia Gracia, Matías Krahn Uribe, Silvia Neira y José Ferry… Y desde la raíz: mi abuela materna Conchita, mi abuela paterna Fadua, mi madre Ana y mi padre Manzur.

Mi profunda gratitud por ser parte del tejido de cuidadores y cuidadores de la Vida.