Somática y Marte | 1. La Percepción

Ago 9, 2024 | Astrología, Body-Mind Centering®, Ciclos planetarios

En esta serie de entradas relaciono perlas de mi inmersión en el programa especialista Body-Mind Centering® con el ciclo astronómico de Marte. En realidad, mi intención a través de estas pequeñas reflexiones es servirme de mi investigación somática para prepararme/prepararnos para caminar de mano de este gran mentor planetario. He llamado a esta propuesta de ciclaje que abrirá inscripciones en septiembre 2024 La subida a la Montaña y, a modo de subtítulo, agregué El oro de Marte: Astrología, Astronomía y Dinero. Espero que mi palabra sirva para dar voz a la somática, para presentar el ciclaje y, sobre todo, para que abramos, poco a poco, el corazón y el oído a la astronomía de Marte, a nuestro Masculino Solar y a sus nobles cualidades: Foco, Valentía, Voluntad, Asertividad, Agencia y Servicio a la Vida.

El arte de la preparación

Durante el día de hoy anduvimos explorando cómo generar un contexto propicio para la exploración de la percepción, que es la temática que nos ocupó durante toda la jornada. Es decir, cómo nos preparamos y cómo preparamos el espacio como facilitador*s para que otr*s puedan entrar en contacto con diferentes aspectos de los sentidos y la percepción.
En BMC® esta es una cuestión muy relevante, pues tenemos gran interés en investigar la relación entre la consciencia y la percepción y, también, en cómo dar soporte al despliegue de los sentidos en el desarrollo evolutivo infantil y, más tarde, en el cuerpo adulto.

Este gesto de «la preparatoria» es aplicable a cualquier dimensión de nuestra vida y tiene que ver con la amabilidad y con la inteligencia para cuidar los detalles que nos permiten acceder a ciertos niveles de realidad o sintonizar con diferentes campos de experiencia. Sin una preparatoria adecuada, ¿puede haber cambios de consciencia significativos?

Con Enara, que será mi colaboradora en el ciclaje de Marte, hace unos días hablamos de la importancia de «prepararse» de cara al ciclaje. Como nuestro propósito es La subida a la Montaña (que es como hemos llamado al ciclaje), está en nuestras manos entrenarnos, hacer acopio de los recursos necesarios y preparar la mochila antes de iniciar ascenso.

Volviendo al abordaje somático de los sentidos y la percepción y haciendo un correlato: subir a la montaña implica ir tomando cada vez más perspectiva de nuestro entorno. A más altura, más visibilidad. En un proceso consentido como es ciclar de la mano de una fuerza planetaria, ampliar nuestra visión significa modificar nuestra percepción y, por lo tanto, entrar en contacto con dimensiones más sutiles y ensanchadas del mundo del adentro y del mundo afuera, así como de los enlaces entre ambos.

Ejemplos míticos

Fíjense que en el mito de descenso de la diosa sumeria Inanna (que quienes caminamos el ciclo astronómico de Venus tomamos como relato guía), sucede lo mismo: la reina del Cielo se prepara para descender al Inframundo. Se viste con sus atributos reales, los Me, y toma la determinación de iniciar el proceso de descenso. Su determinación es, de alguna manera también, hacer acopio de un gran recurso, al igual que lo es cultivar nuestra intención en la fase creciente de la Luna para enfocarnos en la materialización de nuestras siembras.

Se trata de un consentimiento, una mentalización y, también, una decisión basada en el llamado del alma. La preparatoria, en este sentido, nos permite abrir espacio para lo que vendrá y poner todos nuestros atributos al servicio de la tarea.

En la mitología de civilizaciones posteriores – y evoco ahora algo que otra de mis colaboradoras, Rocío Flores, trajo en una de las últimas entregas del ciclaje de Venus, El Pétalo Real -, el secuestro de Core por Hades (dios de lo Invisible) está también atravesado por toda una preparatoria por la que el rapto puede consumarse. Además, Core (la doncella) deviene Perséfone (la mujer iniciada) gracias al contacto directo con el mundo del Abajo, corazón de lo Invisible. Sus ojos se inician en los misterios de lo que subyace a lo Oscuro, a lo íntimo… Al Gran Adentro.

¿A qué se refiere esta metáfora sino a un cambio de percepción?

 

La perla de hoy

Así que volviendo a mi inmersión somática, en una de las prácticas por parejas tuve el privilegio de compartir con uno de los profesores del módulo que atravesamos, Mark C. Taylor. Atravesamos 3 fases en una propuesta de contacto de 15 minutos en que un* facilitaba y otr* recibía. Luego se invertían roles.

A medida que Mark me tocaba, sentí la generosidad natural de su experiencia. Es decir, me hice consciente de cuánto el tiempo que dedicamos a saciar nuestra curiosidad a lo largo de la vida y a especializarnos en lo que amamos acaba siendo, orgánicamente, un regalo para nuestr*s congéneres y nuestro entorno. La sensibilidad y la sabiduría de sus manos fueron, como digo, un presente para mí.

Y para que esto fuese posible, las clases habían ido moldeando a lo largo de todo el día una disponibilidad y una apertura suficientes en mí como para que pudiese acoger tal regalo. La preparación abrió la vía de la receptividad y, a través de la receptividad, se operó un cambio perceptivo en mí que dio con la perla:

Somos el regalo cuando nos abocamos a lo que amamos. El conocimiento caminado con amor es sabiduría al servicio natural de quienes nos rodean. Basta insistir donde el corazón nos llama para que nuestro farol irradie generosamente allá donde alcanza y se necesita.

Así que aquí vamos, a muy poco de que Marte se una a Júpiter en Géminis. Un evento visible en el cielo de la mañana, al este antes del amanecer, al que les invito a presentarse.

Nos estamos preparando para una transformación perceptiva que nos permita abrazar una Visión renovada para nuestras vidas.
El guía será Marte y el encuadre, su ciclo sinódico (su astronomía).

¿Qué metemos en nuestra mochila?
¿Cómo nos preparamos físicamente y mentalmente para el viaje?
¿De qué hacemos acopio?
¿Cuál es nuestro llamado?